Siguiendo con esta serie dedicada a los recuerdos de mi niñez hoy les contare de la llegada de las posadas.
el ultimo domingo de noviembre mi abuelita mandaba comprar todo lo necesario para poner el nacimiento. musgo ,heno y algún animalito extra para poner en el.
la casa era un gran cuadrado con un patio central y las habitaciones estaban distribuidas alrededor de este patio el nacimiento se colocaba entre la cocina y el cuarto de las herramientas.
mis tíos traían grandes piedras y las acomodaban para simular las montañas acomodaban papel simulando un rio donde nadaban patos y lindos pescecitos ponían tantos borregos que yo siempre pensé que esas montañas debían estar llenas de balidos todas las noches.
Al salir del patio estaba un pasillo como de dos metros de ancho por unos 6 de largo una entrada daba a la puerta de la calle y la otra daba al corral y a los patios exteriores.
en este pasillo se ponían hilos de lado a lado donde se colgaban faroles de papel heno y unos gusanitos hechos de papel metalizado de varios colores, que al girar lanzaban destellos brillantes.
El 16 siempre empiezan las posadas mi familia es muy tradicionalista así que nuestras posadas no son como las de las películas. empiezan a las 7 pm cuando todos nos reuníamos en la sala. recuerdo que cuando era niña esta habitación me daba un ´poquito de miedo. dos sillones una televisión muy antigua,una consola, dos mesas altas que tenían un nicho, en el de la derecha el niño dios de la casa y la virgen y san Jose en la otra, todas las paredes estaban cubiertas de grandes cuadros de santos y mas abajo cientos de fotografías de la familia. su alto techo abovedado con grandes vigas y una puerta pequeña que no dejaba pasar mucha luz le daba un aire de misterio. Se comenzaba con un rosario se cantaba la posada y cuando terminábamos podíamos salir corriendo al patio para romper la piñata.
dependiendo de a quien le tocara la posada podría traer dulces en lugar de fruta, era muy divertido toda la familia reunida festejando al que lograba romperla. después nos repartían la fruta los cacahuates el ponche y algo de cenar.
Al finalizar todos recogían la basura dejábamos todo limpio y cada quien se iba a su casa.
Me despido con recuerdos felices les desea un lindo día la tejedora de sueños adiós.

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